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  El Martín Fierro

 

 

 

 

Aquí me pongo á cantar

Al compás de la vigüela,

Que el hombre que lo desvela

Una pena estrordinaria,

Como la ave solitaria

Con el cantar se consuela.

 

 

Pido á los Santos del Cielo

Que ayuden mi pensamiento,

Les pido en este momento

Que voy á cantar mi historia

Me refresquen la memoria

Y aclaren mi entendimiento.

 

 

Vengan Santos milagrosos,

Vengan todos en mi ayuda,

Que la lengua se me añuda

Y se me turba la vista;

Pido á mi Dios que me asista

En una ocasión tan ruda.

 

 

Yo he visto muchos cantores,

Con famas bien otenidas,

Y que despues de alquiridas

No las quieren sustentar-

Parece que sin largar

Se cansaron en partidas.

 

 

Mas ande otro criollo pasa

Martín Fierro ha de pasar,

Nada lo hace recular

Ni las fantasmas lo espantan;

Y dende que todos cantan

Yo tambien quiero cantar.

 

 

Cantando me he de morir,

Cantando me han de enterrar,

Y cantando he de llegar

Al pié del Eterno Padre-

Dende el vientre de mi madre

Vine á este mundo á cantar.

 

 

Que no se trabe mi lengua

Ni me falte la palabra-

El cantar mi gloria labra

Y poniéndome á cantar

Cantando me han de encontrar

Aunque la tierra se abra.

 

 

Me siento en el plan de un bajo

A cantar un argumento-

Como si soplara el viento

Hago tiritar los pastos-

Con oros, copas y bastos

Juega allí mi pensamiento.

 

 

Yo no soy cantor letrao,

Mas si me pongo á cantar

No tengo cuando acabar

Y me envejezco cantando,

Las coplas me van brotando

Como agua de manantial.

 

 

Con la guitarra en la mano

Ni las moscas se me arriman,

Naides me pone el pié encima,

Y cuando el pecho se entona

Hago jemir á la prima

Y llorar á la bordona.

 

 

Yo soy toro en mi rodeo

Y toraso en rodeo ageno,

Siempre me tuve por güeno

Y si me quieren probar

Salgan otros á cantar

Y veremos quién es menos.

 

 

No me hago al lao de la güeya

Aunque vengan degollando,

Con los blandos yo soy blando,

Y soy duro con los duros,

Y ninguno, en un apuro

Me ha visto andar tutubiando.

 

 

En el peligro ¡Qué Cristos!

El corazón se me enancha

Pues toda la tierra es cancha,

Y de esto naides se asombre,

El que se tiene por hombre

Donde quiera hace pata ancha.

 

 

Soy gaucho, y entiendanló

Como mi lengua lo esplica,

Para mí la tierra es chica

Y pudiera ser mayor,

Ni la víbora me pica

Ni quema mi frente el Sol.

 

 

Nací como nace el peje

En el fondo de la mar,

Naides me puede quitar

Aquello que Dios me dió-

Lo que al mundo truge yo

Del mundo lo he de llevar.

 

 

Mi gloria es vivir tan libre

Como el pájaro del Cielo,

No hago nido en este suelo

Ande hay tanto que sufrir;

Y naides me ha de seguir

Cuando yo remuento el vuelo.

 

 

Yo no tengo en el amor

Quien me venga con querellas,

Como esas aves tan bellas

Que saltan de rama en rama-

Yo hago en el trébol mi cama

Y me cubren las estrellas.

 

 

Y sepan cuantos escuchan

De mis penas el relato

Que nunca peleo ni mato

Sino por necesidad;

Y que á tanta alversidá

Solo me arrojó el mal trato.

 

 

Y atiendan la relacion

Que hace un gaucho perseguido,

Que padre y marido ha sido

Empeñoso y diligente,

Y sin embargo la gente

Lo tiene por un bandido.

 

 

Ninguno me hable de penas

Porque yo penando vivo-

Y naides se muestre altivo

Aunque en el estribo esté,

Que suele quedarse á pié

El gaucho mas alvertido.

 

 

Junta esperencia en la vida

Hasta pa dar y prestar,

Quien la tiene que pasar

Entre sufrimiento y llanto;

Porque nada enseña tanto

Como el sufrir y el llorar.

 

 

Viene el hombre ciego al mundo

Cuartiándolo la esperanza,

Y á poco andar ya lo alcanzan

Las desgracias á empujones;

La pucha que trae liciones

El tiempo con sus mudanzas!

 

 

Yo he conocido esta tierra

En que el paisano vivia

Y su ranchito tenia

Y sus hijos y mujer...

Era una delicia el ver

Cómo pasaba sus días.

 

 

Entonces... cuando el lucero

Brillaba en el cielo santo,

Y los gallos con su canto

Nos decian que el dia llegaba,

A la cocina rumbiaba

El gaucho... que era un encanto.

 

 

Y sentao junto al jogon

A esperar que venga el dia,

Al cimarron le prendia

Hasta ponerse rechoncho,

Mientras su china dormia

Tapadita con su poncho.

 

 

Y apenas la madrugada

Empezaba á coloriar,

Los pájaros á cantar,

Y las gallinas á apiarse,

Era cosa de largarse

Cada cual á trabajar.

 

 

Este se ata las espuelas,

Se sale el otro cantando,

Uno busca un pellon blando,

Este un lazo, otro un rebenque,

Y los pingos relinchando

Los llaman dende el palenque.

 

 

El que era pion domador

Enderezaba al corral

Ande estaba el animal

Bufidos que se las pela...

Y mas malo que su agüela

Se hacia astillas el bagual.

 

 

Y allí el gaucho inteligente

En cuanto el potro enriendó,

Los cueros le acomodó

Y se le sentó en seguida,

Que el hombre muestra en la vida

La astucia que Dios le dió.

 

 

Y en las playas corcoviando

Pedazos se hacia el sotreta,

Mientras él por las paletas

Le jugaba las lloronas,

Y al ruido de las caronas

Salia haciéndose gambetas.

 

 

Ah tiempos!... si era un orgullo

Ver jinetear un paisano-

Cuando era gaucho vaquiano

Aunque el potro se boliase

No habia uno que no parese

Con el cabresto en la mano.

 

 

Y mientras domaban unos,

Otros al campo salian,

Y la hacienda recogian,

Las manadas repuntaban,

Y ansi sin sentir pasaban

Entretenidos el dia.

 

 

Y verlos al cair la noche

En la cocina riunidos

Con el juego bien prendido

Y mil cosas que contar,

Platicar muy divertidos

Hasta despues de cenar.

 

 

Y con el buche bien lleno

Era cosa superior

Irse en brazos del amor

A dormir como la gente,

Pa empezar al dia siguiente

Las fainas del dia anterior.

 

 

Ricuerdo!... ¡Qué maravilla!!

Como andaba la gauchada

Siempre alegre y bien montada

Y dispuesta pa el trabajo...

Pero hoy en el dia... barajo!

No se le ve dé aporriada.

 

 

El gaucho mas infeliz

Tenia tropilla de un pelo,

No le faltaba un consuelo

Y andaba la gente lista...

Tendiendo al campo la vista

No via sino hacienda y cielo.

 

 

Cuando llegaban las yerras,

¡Cosa que daba calor!

Tanto gaucho pialador

Y tironiador sin yel-

Ah tiempos!... pero si en él

Se ha visto tanto primor.

 

 

Aquello no era trabajo,

Mas bien era una juncion,

Y despues de un güen tiron

En que uno se daba maña

Pa darle un trago de caña

Solia llamarlo el patron.

 

 

Pues siempre la mamajuana

Vivia bajo la carreta

Y aquel que no era chancleta

En cuanto el goyete via,

Sin miedo se le prendia

Como güérfano á la teta.

 

 

Y qué jugadas se armaban

Cuando estábamos riunidos!

Siempre íbamos prevenidos,

Pues en tales ocasiones,

A ayudarles á los piones

Caiban muchos comedidos.

 

 

Eran los dias del apuro

Y alboroto pa el hembraje,

Pa preparar los potajes

Y osequiar bien á la gente,

Y ansi, pues, muy grandemente,

Pasaba siempre el gauchaje.

 

 

Venia la carne con cuero,

La sabrosa carbonada,

Mazamorra bien pisada

Los pasteles y el güen vino...

Pero ha querido el destino

Que todo aquello acabara.

 

 

Estaba el gaucho en su pago

Con toda sigurida

Pero aura... barbarida!

La cosa anda tan fruncida

Que gasta el pobre la vida

En juir de la autorida.

 

 

Pues si uste pisa en su rancho

Y si el alcalde lo sabe

Lo caza lo mesmo que ave,

Aunque su mujer aborte...

No hay tiempo que no se acabe

Ni tiento que no se corte.

 

 

Y al punto dése por muerto

Si el alcalde lo bolea,

Pues ay nomás se le apea

Con una felpa de palos,-

Y despues dicen que es malo

El gaucho si los pelea.

 

 

Y el lomo le hinchan á golpes,

Y le rompen la cabeza,

Y luego con ligereza

Ansí lastimao y todo,

Lo amarran codo con codo

Y pa el cepo lo enderiezan.

 

 

Ay comienzan sus desgracias,

Ay principia el pericon;

Porque ya no hay salvacion,

Y que uste quiera ó no quiera

Lo mandan á la frontera

O lo echan á un batallon.

 

 

Ansí empezaron mis males

Lo mesmo que los de tantos

Si gustan... en otros cantos

Les diré lo que he sufrido-

Despues que uno está perdido

No lo salvan ni los santos.

 

 

 

Tuve en mi pago en un tiempo

Hijos, hacienda y mujer,

Pero empezé á padecer

Me echaron á la frontera,

¡Y qué iba á hallar al volver!

Tan solo hallé la tapera.

 

 

Sosegao vivia en mi rancho

Como el pájaro en su nido-

Allí mis hijos queridos

Iban creciendo á mi lao...

Solo queda al desgraciao

Lamentar el bien perdido.

 

 

Mi gala en las pulperias

Era, cuando habia mas gente,

Ponerme medio caliente,

Pues cuando puntiao me encuentro,

Me salen coplas de adentro

Como agua de la virtiente.

 

 

Cantando estaba una vez

En una gran diversion;

Y aprovechó la ocasion

Como quiso el Juez de Paz...

Se presentó, y hay no mas,

Hizo una arriada en monton.

 

 

Juyeron los mas matreros

Y lograron escapar-

Yo no quise disparar-

Soy manso -y no habia porque-

Muy tranquilo me quedé

Y ansí me dejé agarrar.

 

 

Allí un gringo con un órgano

Y una mona que bailaba

Haciéndonos rair estaba

Cuando le tocó el arreo-

¡Tan grande el gringo y tan feo!

Lo viera cómo lloraba.

 

 

Hasta un Inglés sangiador

Que decia en la última guerra,

Que él era de Inca-la-perra

Y que no queria servir,

Tuvo tambien que juir

A guarecerse en la sierra.

 

 

Ni los mirones salvaron

De esa arriada de mi flor-

Fué acoyarao el cantor

Con el gringo de la mona-

A uno solo, por favor

Logró salvar la patrona.

 

 

Formaron un contingente

Con los que en el baile arriaron-

Con otros nos mesturaron

Que habian agarrao tambien-

Las cosas que aquí se vén

Ni los diablos las pensaron.

 

 

A mí el Juez me tomó entre ojos

En la última votacion-

Me le había hecho el remolon

Y no me arrimé ese dia;

Y él dijo que yo servia

A los de la esposicion.

 

 

Y ansí sufrí ese castigo

Tal vez por culpas agenas-

Que sean malas ó sean güenas

Las listas, siempre me escondo-

Yo soy un gaucho redondo

Y esas cosas no me enllenan.

 

 

Al mandarnos nos hicieron

Mas promesas que á un altar-

El Juez nos jué á proclamar

Y nos dijo muchas veces

"Muchachos á los seis meses

"Los van á ir á revelar."

 

 

Yo llevé un moro de número,

Sobresaliente el matucho!

Con él gané en Ayacucho

mas plata que agua bendita-

Siempre el gaucho necesita

Un pingo pa fiarle un pucho-

 

 

Y cargué sin dar mas güeltas

Con las prendas que tenía,

Gergas, poncho, cuanto habia

En casa, tuito lo alcé-

A mi china la dejé

Medio desnuda ese dia.

 

 

No me faltaba una guasca,

Esa ocasion eché el resto:

Bozal, maniador, cabresto,

Lazo, bolas y manea...

¡El que hoy tan pobre me vea

Tal vez no crerá todo esto!!

 

 

Ansi en mi moro escarciando,

Enderecé á la frontera;

Aparcero! si usté viera

Lo que se llama Canton...

Ni envidia tengo al raton

En aquella ratonera-

 

 

De los pobres que alla habia

A ninguno lo largaron

Los mas viejos resongaron

Pero á uno que se quejó

En seguida lo estaquiaron

Y la cosa se acabó.

 

 

En la lista de la tarde

El Gefe nos cantó el punto,

Diciendo: "quinientos juntos

"Llevará el que se resierte,

"Lo haremos pitar del juerte

"Mas bien dese por dijunto."

 

 

A naides le dieron armas

Pues toditas las que habia

El Coronel las tenia

Segun dijo esa ocasion

Pa repartirlas el dia

En que hubiera una invasion

 

 

Al principio nos dejaron

De haraganes criando sebo,

Pero despues... no me atrevo,

A decir lo que pasaba-

Barajo... si nos trataban

Como se trata á malevos.

 

 

Por que todo era jugarle

Por los lomos con la espada,

Y aunque usté no hiciera nada

Lo mesmito que en Palermo,

Le daban cada cepiada

Que lo dejaban enfermo.

 

 

Y que Indios -ni que servicio

Si alli no habia ni Cuartel-

Nos mandaba el Coronel

A trabajar en sus chacras,

Y dejábamos las vacas

Que las llevára el Infiel.

 

 

Yo primero sembré trigo

Y despues hice un corral,

Corté adobe pa un tapial,

Hice un quincho, corté paja...

La pucha que se trabaja

Sin que le larguen ni un rial.

 

 

Y es lo pior de aquel enriedo

Que si uno anda hinchando el lomo

Ya se le apéan como plomo...

¡Quién aguanta aquel infierno!

Y eso es servir al Gobierno,

A mí no me gusta el cómo.

 

 

Mas de un año nos tuvieron

En esos trabajos duros,-

Y los indios, le asiguro,

Dentraban cuando querian,

Como no los perseguian

Siempre andaban sin apuro.

 

 

A veces decia al volver

Del campo la descubierta,

Que estuviéramos alerta

Que andaba adentro la indiada;

Porque habia una rastrillada

O estaba una yegua muerta.

 

 

Recien entónces salia

La órden de hacer la riunion-

Y cáibamos al canton

En pelos y hasta enancaos,

Sin armas, cuatro pelaos

Que ivamos á hacer jabon.

 

 

Ay empezaba el afan

Se entiende, de puro vicio,

De enseñarle el ejercicio

A tanto gaucho recluta,

Con un estrutor... que... bruta

Que nunca sabia su oficio.

 

 

Daban entónces las armas

Pa defender los cantones,

Que eran lansas y latones

Con ataduras de tiento...

Las de juego no las cuento

Porque no habia municiones.

 

 

Y chamuscao un sargento

Me contó que las tenian

Pero que ellos las vendian

Para cazar avestruces:-

Y ansi andaban noche y dia

Dele bala á los ñanduces.

 

 

Y cuando se ivan los Indios

Con lo que habian manotiao

Saliamos muy apuraos

A perseguirlos de atras;

Si no se llevaban mas

Es porque no habian hallao

 

 

Alli si, se ven desgracias

Y lágrimas, y afliciones,

Naides les pida perdones

Al Indio -pues donde dentra

Roba y mata cuanto encuentra

Y quema las poblaciones.

 

 

No salvan de su juror

Ni los pobres anjelitos;

Viejos, mozos, y chiquitos

Los mata del mesmo modo-

Que el Indio lo arregla todo

Con la lanza y con los gritos.

 

 

Tiemblan las carnes al verlo

Volando al viento la cerda-

La rienda en la mano izquierda

Y la lanza en la derecha-

Ande enderiesa habre brecha

Pues no hay lanzaso que pierda.

 

 

Hace trotiadas tremendas

Dende el fondo del desierto-

Ansi llega medio muerto

De hambre, de sé, y de fatiga,

Pero el Indio es una hormiga

Que dia y noche está dispierto.

 

 

Sabe manejar las bolas

Como naides las maneja

Cuanto el contrario se aleja

Manda una bola perdida,

Y si lo alcanza, sin vida

Es siguro que lo deja.

 

 

Y el Indio es como tortuga

De duro para espichar;

Si lo llega á destripar

Ni siquiera se le encoge,

Luego sus tripas recoje

Y se agacha á disparar.

 

 

Hacian el robo á su gusto

Y despues se ivan de arriba,

Se llevaban las cautivas

Y nos contaban que a veces

Les descarnaban los pieses,

A las pobrecitas, vivas.

 

 

Ah! si partia el corazon

Ver tantos males, canejo!

Los perseguiamos de lejos

Sin poder ni galopiar;

Y que habiamos de alcanzar

En unos bichocos viejos!

 

 

Nos volviamos al canton

A las dos ó tres jornadas;

Sembrando las caballadas:

Y pa que alguno la venda,

Rejuntábamos la hacienda

Que habian dejao resagada.

 

 

Una vez entre otras muchas,

Tanto salir al boton,

Nos pegaron un malon

Los Indios, y una lanciada,

Que la gente acobardada

Quedó dende esa ocasion.

 

 

Habian estao escondidos

Aguaitando atrás de un cerro...

¡Lo viera á su amigo Fierro

Aflojar como un blandito!

Salieron como maiz frito

En cuanto sonó un cencerro.

 

 

Al punto nos dispusimos

Aunque ellos eran bastantes,

La formamos al istante

Nuestra gente que era poca,

Y golpiandose en la boca

Hicieron fila adelante.

 

 

Se vinieron en tropel

Haciendo temblar la tierra,

No soy manco pa la guerra

Pero tuve mi jabon,

Pues iva en un redomon

Que habia boliao en la sierra

 

 

Que vocerío! que barullo!

Que apurar esa carrera!

La Indiada todita entera

Dando alaridos cargó-

Jue pucha... y ya nos sacó

Como yeguada matrera

 

 

Qué fletes traiban los bárbaros

Como una luz de lijeros-

Hicieron el entrevero

Y en aquella mescolanza,

Este quiero, este no quiero,

Nos escojian con la lanza

 

 

Al que le dan un chuzaso,

Dificultoso es que sane.

En fin, para no echar panes,

Salimos por esas lomas,

Lo mesmo que las palomas,

Al juir de los gavilanes

 

 

Es de almirar la destreza

Con que la lanza manejan!!

De perseguir nunca dejan-

Y nos traiban apretaos,

Si queriamos de apuraos

Salirnos por las orejas

 

 

Y pa mejor de la fiesta

En esta aflicion tan suma,

Vino un Indio echando espuma,

Y con la lanza en la mano

Gritando "Acabau cristiano

"Metau el lanza hasta el pluma"

 

 

Tendido en el costillar

Cimbrando por sobre el brazo

Una lanza como un lazo

Me atropeyó dando gritos-

Si me descuido... el maldito

Me levanta de un lanzaso.

 

 

Si me atribulo, ó me encojo,

Siguro que no me escapo:

Siempre he sido medio guapo

Pero en aquella ocasion,

Me hacia buya el corazon

Como la garganta al sapo.

 

 

Dios le perdone al salvaje

Las ganas que me tenia...

Desaté las tres marias

Y lo engatusé á cabriolas...

Pucha... si no traigo bolas

Me achura el Indio ese dia.

 

 

Era el hijo de un cacique

Sigun yo lo averigüé-

La verdá del caso jué

Que me tuvo apuradazo-

Hasta que al fin de un bolazo

Del caballo lo bajé-

 

 

Ay no mas me tiré al suelo

Y lo pisé en las paletas-

Empezó á hacer morisquetas

Y á mesquinar la garganta...

Pero yo hice la obra santa,

De hacerlo estirar la geta.

 

 

Allí quedó de mojon

Y en su caballo salté,

De la Indiada disparé,

Pues si me alcanza me mata

Y al fin me les escapé

Con el hilo en una pata.

 

 

Seguiré esta relacion

Aunque pa chorizo es largo:

El que pueda hágase cargo

Como andaria de matrero

Despues de salvar el cuero

De aquel trance tan amargo.

 

 

Del sueldo nada les cuento

Porque andaba disparando,

Nosotros de cuando en cuando

Solíamos ladrar de pobres-

Nunca llegaban los cobres

Que se estaban aguardando.

 

 

Y andábamos de mugrientos

Que el mirarnos daba horror;

Les juro que era un dolor

Ver esos hombres, por Cristo!

En mi perra vida he visto

Una miseria mayor.

 

 

Yo no tenia ni camisa

Ni cosa que se parezca;

Mis trapos solo pa yesca

Me podian servir al fin...

No hay plaga como un fortin

Para que el hombre padezca.

 

 

Poncho, gergas, el apero,

Las prenditas, los botones,

Todo, amigo, en los cantones

Jué quedando poco á poco:

Ya nos tenian medio loco

La pobreza y los ratones.

 

 

Solo una manta peluda

Era cuanto me quedaba-

La habia agenciao á la taba

Y ella me tapaba el bulto-

Yaguané que allí ganaba

No salia... ni con indulto.

 

 

Y pa mejor hasta el moro

Se me jué de entre las manos-

No soy lerdo... pero hermano,

Vino el comendante un día

Diciendo que lo queria

"Pa enseñarle á comer grano."

 

 

Afigúrese cualquiera

La suerte de este su amigo,

A pié y mostrando el umbligo,

Estropiao, pobre y desnudo,

Ni por castigo se pudo

Hacerse mas mal conmigo.

 

 

Ansí pasaron los meses,

Y vino el año siguiente,

Y las cosas igualmente

Siguieron del mesmo modo-

Adrede parece todo

Para aburrir á la gente.

 

 

No teníamos mas permiso,

Ni otro alivio la gauchada,

Que salir de madrugada

Cuando no habia Indio ninguno,

Campo ajuera á hacer boliadas

Desocando los reyunos.

 

 

Y cáibamos al canton

Con los fletes aplastaos-

Pero á veces medio aviaos

Con pluma y algunos cueros-

Que ay no mas con el pulpero

Los teníamos negociaos.

 

 

Era un amigo del Gefe

Que con un boliche estaba,

Yerba y tabaco nos daba

Por la pluma de avestruz,

Y hasta le hacia ver la luz

Al que un cuero le llevaba.

 

 

Solo tenia cuatro frascos

Y unas barricas vacías,

Y á la gente le vendia

Todo cuanto precisaba...

A veces creiba que estaba

Allí la proveduria.

 

 

Ah! pulpero habilidoso

Nada le solía faltar-

Hay juna -y para tragar

tenia un buche de ñandú,

La gente le dió en llamar

"el boliche de virtú."

 

 

Aunque es justo que quien vende

Algun poquitito muerda,

Tiraba tanto la cuerda

Que con sus cuatro limetas,

El cargaba las carretas

de plumas, cueros y cerda.

 

 

Nos tenia apuntaos á todos

Con mas cuentas que un rosario

Cuando se anunció un salario

Que iban á dar, ó un socorro-

Pero sabe Dios que zorro

Se lo comió al Comisario.

 

 

Pues nunca lo ví llegar

Y al cabo de muchos dias-

En la mesma pulperia

Dieron una buena cuenta-

Que la gente muy contenta

De tan pobre recebia.

 

 

Sacaron unos sus prendas

Que las tenian empeñadas,

Por sus diudas atrasadas

Dieron otros el dinero,

Al fin de fiesta el pulpero

Se quedó con la mascada.

 

 

Yo me arrescosté á un orcon

Dando tiempo á que pagaran,

Y poniendo güena cara

Estuve haciéndome el poyo,

A esperar que me llamáran

Para recebir mi boyo.

 

 

Pero ay me pude quedar

Pegao pa siempre al orcon-

Ya era casi la oracion

Y ninguno me llamaba-

La cosa se me ñublaba

Y me dentró comezon.

 

 

Pa sacarme el entripao

Ví al Mayor, y lo fí á hablar-

Yo me lo empezé á atracar

Y como con poca gana

Le dije: "tal vez mañana

"Acabarán de pagar."

 

 

"Qué mañana ni otro dia"

Al punto me contestó,

"La paga ya se acabó,

"Siempre has de ser animal"-

Me rai -y le dije: "Yo...

"No he recebido ni un rial."

 

 

Se le pusieron los ojos

Que se le querian salir,

Y ay no mas volvió á decir

Comiéndome con la vista:

"Y qué querés recebir

"Si no has dentrao en la lista."

 

 

"Esto sí que es amolar",

Dije yo pa mis adentros,-

"Ván dos años que me encuentro

"Y hasta aura he visto ni un grullo,

"Dentro en todos los barullos

"Pero en las listas no dentro."

 

 

Vide el plaito mal parao

Y no quise aguardar mas...

Es güeno vivir en paz

Con quien nos ha de mandar-

Y reculando pa trás

Me le empezé á retirar.

 

 

Supo todo el Comendante

Y me llamó al otro dia,

Diciéndome que queria

Aviriguar bien las cosas-

Que no era el tiempo de Rosas,

Que aura á naides se debia.

 

 

Llamó al cabo y al sargento

Y empezó la indagacion,

Si habia venido al canton

En tal tiempo ó en tal otro...

Y si habia venido en potro

En reyuno ó redomon.